Península Timoteo Ramospé

Lic. Maria Luisa Mendoza

El paseo más hermoso que tiene Dolores, bordeando el río
San Salvador


La península Timoteo Ramospé es uno de esos regalos que suele hacer la naturaleza en estado natural. La mano del hombre ese gran transformador del paisaje, la ha modificado positivamente en beneficio de los doloreños y de todos los que la visitan. Lo que en
el siglo  xix era una enmarañada  isla casi inaccesible, de tupida vegetación, abundando matorrales de diversas especies, y espinosos rosales hábitat de reptiles venenosos.  La existencia de tembladerales transformaba a la isla en un lugar de difícil y riesgosa penetración. Como isla que era estaba totalmente rodeada de agua. A pesar de ello algunos contrabandistas porteños o provenientes de las islas argentinas y otros delincuentes habían encontrado allí un lugar adecuado para su seguridad personalista isla cubierta de árboles indígenas y enredaderas donde apenas penetraba el sol, con un ambiente propio de regiones selváticas fue amparo muchas veces  de quienes tenían alguna razón para eludir la justicia.

En 1874 la Junta Auxiliar Económica Administrativa realizó un llamado público para arrendar la isla del puerto. El arrendatario debía pagar un peso mensual desde el 18 de noviembre de ese año hasta septiembre de 1875.Al llamado se presentó una sola persona y el arrendamiento fue adjudicado al señor Nicolás Macera.


En 1903 la isla del puerto fue destinada para pastoreo gratuito de los animales de los vecinos pobres, así lo hizo saber a la población el comisario del pueblo don Jacinto Sánchez. Su condición de lugar inhabitable había cambiado. En ese momento un vecino de la localidad don Timoteo Ramospé tuvo la idea de modificar el paisaje, acondicionar el lugar para convertir la isla en un paseo público. El 1913 con la realización de caminos de fácil acceso con hermosos jardines la isla se convirtió en  un, lugar de frescura,  naturalidad y encanto que los doloreños pudieron y pueden disfrutar Esto no fue fácil para su promotor que debió luchar con las frecuentes crecidas  del río San Salvador que destruía en pocas horas el esfuerzo de su ideólogo. Asimismo Ramospé debió luchar contra quienes no veían el verdadero valor de su plan y apoyados por algunos órganos de prensa  de la época se oponían para que la obra se concretara  

El comandante Ramospé como le llamaban  dio el impulso inicial que será luego continuado por otros ciudadanos en reconocimiento a su idea. En el año 1924 el presidente de la Junta Local   Germán Schweizer logra continuando con el proyecto de Ramospé  separar el río San Salvador de la cañada Contreras consiguiendo mediante la fijación de estacas de árboles nativos evitar el arrastre de tierra que ocasionaban las crecientes. Rellenando con escombro, piedra extraída de las calles y escoria del carbón de piedra que utilizaba el molino San Salvador quedó construida la pasarela que unió la antigua isla a tierra firme transformándola en península. La pasarela lleva el nombre de Germán Schweizer



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